(dícese de la amante de la tecnología) Lo confieso: soy una usuaria activa de Facebook y de redes profesionales: Linkedin, Plaxo y Xing. Tomo fotografías digitales, las corrijo con Picassa y luego armo albumes con cada imagen ordenada con su tag respectiva. Me comunico con mis colegas extranjeros utilizando Skype y Windows Live Messenger. Este año me reencontré con compañeras de colegio que no veía desde 1979, gracias a que las ubiqué por intermedio de una red social. Soy docente en una Diplomatura virtual y hago mis compras a través de varios sitios de e-commerce. No soy una tecnósofa (no sé, siquiera, si existe el término), pero hago un uso intensivo de la tecnología. Pero tengo amigos y familiares ciberfóbicos: no soportan que les mencione la tecnología y su postura es tan fundamentalista como debe parecerles la mía. Sin embargo, existe un punto en el que deberíamos acordar: la tecnología bien utilizada ahorra tiempo, dinero y ayuda a la eficiencia. Cuando hablo de las ventajas de estas tecnologías, las críticas que recibo son variadas: “Yo no tengo tiempo para andar chateando”: Bueno, visto así, yo tampoco tengo tiempo para desperdiciar. Por eso, justamente, chateo. Mientras que los llamados telefónicos insumen una cantidad de tiempo que, al final del día, suele ser considerable, se puede tener abierto el servicio de mensajería e intercambiar archivos con colegas, enviar indicaciones y colaborar on line en puntos específicos que luego pueden ser desarrollados in extenso. “No sé para qué sirve el Facebook”. Sirve para muchas cosas: en mi caso, tengo agrupados en distintas categorías amigos, familia, colegas y contactos profesionales. De todos tengo agendados sus cumpleaños y fechas importantes, que jamas se me pasan por alto porque una aplicación me lo recuerda insistentemente. Tengo siempre abierta su pestaña en el explorador, de modo que puedo saber si algun colega salio de viaje, esta dictando un taller o escribio un paper. Con otros, trabajo a través de Facebook, armando grupos, militando alrededor de Causas, informando de actividades cívicas y posteando notas y comentarios. Pero el logro mayor que obtuve con Facebook fue que mi suegro de 83 años se hiciera usuario y ahora esté en contacto con amigos y familiares que hacía años no veía. “No tengo instalado Skype para hablar gratis”. Este programa, como también es el caso de otros servicios de mensajería, permite hablar con otras personas como si lo hicieramos por teléfono, con cámara incluida, si queremos. Si pensamos en el costo de las llamadas de larga distancia, no hay mucho que pensar acerca de la utilidad de estos servicios gratuitos. “No me gustan las redes sociales y profesionales porque son inseguras y no quiero dar mi información personal”. En lugar de decir que las redes son inseguras, las personas deberíamos controlar el contenido que ingresamos en ellas. No estamos obligados a poner nuestro domicilio ni nuestros teléfonos. Tampoco es conveniente poner en nuestro estado: “Sali de casa y no hay nadie allí”, porque eso unido a otros datos sí puede atraer malvivientes. Es como sucede con todas las cosas en que intervenimos los humanos: debemos ser cuidadosos en su justo medio. Pero no es mi idea dar un discurso sobre la bondad de la tecnología en abstracto. Además, mi campo de acción es el de la participación política y ciudadana... Entonces, ¿por qué no unir ambos mundos, y enfocar sobre la aplicación de las TICs a los procesos de participación política? ¿por qué no avanzar sobre las posibilidades de una Participación 2.0, de procesos electorales coadyuvados por estas tecnologías, por partidos políticos fortalecidos a través de estos avances? En próximos artículos vamos a comentar, entre otros, los siguientes temas: Social Media (blogs,sitios personales) e involucramiento ciudadano Podcasting y videos on-line:difusores electrónicos del mensaje Utilización de Widgets Redes Sociales: nuevos locales partidarios virtuales. Advocacy on-line Micro-targeting (artículo aparecido por primera vez en "Mujer Analítica", http://www.analitica.com/mujeranalitica/lasmujeresopinan/4086537.asp)
Confesiones de una tecnósofa
Etiquetas: Tecnosofía